EL CONSUMO DEL TABACO Y SUS CONSECUENCIAS EN SALUD BUCAL

El tabaquismo es un hábito extremadamente perjudicial para la salud que continúa estando muy extendido en la población en general. Supone la primera causa prevenible de muerte prematura en el mundo y se estima que en el 2020 estará directamente relacionado con alrededor de 10 millones de muertes, sobre todo en los países en desarrollo.

En España, según la última encuesta del INE del periodo 2011-12, alrededor de 1 de cada 3 adultos es fumador habitual. El mecanismo de acción del tabaco y sus componentes se da tanto a nivel local como a nivel sistémico. A nivel local, la boca es la puerta de entrada del humo del tabaco, y, por lo tanto, éste es un irritante directo de las mucosas orales. Además, la nicotina tiene efectos directos sobre las encías. A nivel sistémico, el tabaco altera los mecanismos innatos y adaptados de defensa, además de interferir en múltiples procesos celulares. El consumo de tabaco se relaciona con una larga lista de enfermedades y alteraciones sistémicas, y entre ellas diversas que afectan a la salud oral. Un claro ejemplo de esas alteraciones es el retraso en la cicatrización de heridas de la boca, ya sean producidas de forma accidental o en caso de cirugía periodontal y extracciones dentarias. Además, fumar puede producir mal aliento, por el olor en sí del tabaco y por variaciones de la microbiota bacteriana de la boca. De todas formas, las principales enfermedades orales asociadas al consumo de tabaco  son la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

Tabaco y enfermedad periodontal

 El tabaco es el principal factor de riesgo ambiental y el segundo factor modificable más importante, después del control de placa, para el desarrollo de enfermedad periodontal. Uno de los mecanismos por los que el tabaco favorece su desarrollo parece ser la reducción y alteración de las defensas inmunológicas frente a los patógenos periodontales. Los fumadores suelen presentar un incremento de los monocitos en sangre periférica con alteraciones en su funcionalidad. Una actividad fagocítica alterada puede conllevar un déficit en la eliminación de los patógenos de la cavidad oral. Asimismo, los linfocitos B y T expuestos al tabaco presentan una reducción en su capacidad de proliferación y de producción de inmunoglobulinas protectoras frente a los patógenos orales.

La característica típica de la enfermedad periodontal asociada al tabaco es la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes, con los signos derivados de la pérdida de hueso, formación de bolsas periodontales y, ocasionalmente, pérdida dental. El tabaco aumenta de 5 a  20 veces, según la definición de enfermedad, el riesgo de padecer una enfermedad periodontal en comparación con la población no fumadora. Este incremento depende del tiempo de exposición al tabaco. La causa puede estar relacionada tanto con cambios en la microbiota bucal como por fenómenos vasculares e inflamatorios. Por otra parte, la nicotina y el monóxido de carbono del humo del tabaco influyen de forma negativa en la curación de las heridas. Los fumadores tienen un aumento de la prevalencia de las enfermedades periodontales. También tienen una mayor prevalencia de pérdida de dientes . La mayoría de los estudios también recogen que los fumadores con periodontitis responden menos favorablemente a los tratamientos periodontales, tanto no quirúrgicos como quirúrgicos, y se desaconsejan cirugías de tipo regenerativo y mucogingival. Los estudios realizados a largo plazo han demostrado que los fumadores tienen una mayor probabilidad de presentar recidivas de enfermedad periodontal durante los periodos de mantenimiento periodontal, siendo los fumadores de más de 10 cigarrillos al día los que tienen una peor progresión de la enfermedad . Incluso se ha visto en algunos estudios que los fumadores pasivos pueden tener mayor afectación periodontal, aunque esto resulta más difícil de determinar. Además, los fumadores tienen más riesgo de sufrir complicaciones con los implantes dentales, tanto a corto como a largo plazo.

Tabaco y cáncer oral

 El tabaco en sus diferentes formas y usos es, junto con la ingestión de alcohol y ciertas deficiencias nutricionales de algunos micronutrientes, la principal causa de cáncer oral. El tabaco contiene alrededor de más de 60 productos de combustión carcinogénicos con capacidad para unirse al ADN y alterarlo. Además, éste aumenta el estrés oxidativo de los tejidos y, por lo tanto, la liberación de especies de radicales libres que dañan las proteínas, lípidos, carbohidratos y el mismo ADN. Los estudios han demostrado que el riesgo de padecer cáncer oral en fumadores supera de tres a cinco veces a los no fumadores, que el efecto es dosis-dependiente y que esto se multiplica de forma dramática junto con la ingestión de alcohol. Las lesiones que podemos encontrar en la boca, y que tienen mayor riesgo de malignizarse, son las leucoplasias, descritas como placas blanquecinas que no pueden desprenderse por raspado, forman parte del epitelio y están en crecimiento. Se atribuyen principalmente al tabaco y son precursoras de cáncer oral en un 10% de los casos, aproximadamente.

Conclusión

 En definitiva, hay que pensar que la boca es especialmente susceptible al tabaco y que el riesgo de padecer enfermedades tan limitantes como la periodontitis, o incluso mortales como el cáncer oral, se multiplica muchísimo en fumadores. Así, el papel del profesional sanitario es clave a la hora de motivar a los fumadores para reducir o abandonar definitivamente el tabaco.

 SOLUCIONES PARA MEJORAR LAS BOCAS AFECTADAS POR EL TABAQUISMO

Existen terapias farmacológicas que el profesional sanitario podrá tener en cuenta para contribuir a la reducción o cese del hábito. No obstante, otras medidas, como establecer un ritmo de revisiones bucales constantes, pueden ser de gran ayuda. La higiene oral deberá llevarse a cabo meticulosamente, con el objetivo de minimizar el riesgo de periodontitis o bien de infección de las heridas de la boca. Los productos de la línea de VITIS® encías están especialmente formulados para ofrecer una mayor capacidad de antisepsia gracias al cloruro de cetilpiridinio y el lactato de zinc, y además fortalecer las encías con provitamina B5 y permethol. Por otra parte, se recomienda incidir sobre otros aspectos del estilo de vida, como la actividad física y la alimentación, para reforzar el estado de salud. Concretamente, incrementar el consumo de alimentos ricos en vitamina E (aceites de semillas, margarina, frutos secos, cereales integrales, pescado y yema de huevo) y en vitamina C. Las personas fumadoras deberían consumir un mínimo de dos cítricos al día (kiwi, naranjas, mandarinas, pomelos, fresas, mango, papaya, melón, tomate), ya que ayudan a combatir el efecto dañino de los radicales libres causados por el tabaco. En este sentido, existe una línea de producto muy interesante que es VITIS® antiage y que incorpora antioxidantes como las vitaminas C y E para la neutralización de los radicales libres. Por último, los fumadores habituales tienen más tinciones dentales, que podrán reducirse de forma considerable con el uso de la línea VITIS® blanqueadora. Esta línea incorpora una pasta y un colutorio con la novedosa y revolucionaria tecnología de las nanopartículas de hidroxiapatita. Éstas tienen la capacidad de reaccionar con el esmalte dental y rellenar las pequeñas deformidades, dando un aspecto más liso y blanco. Además, incorporan polivinilpirrolidona (PVP) para captar las sustancias cromógenas, un sistema de fosfatos para disminuir la formación de sarro y perlita para abrillantar.

*articulo Dentaid